A mí siempre me han gustado las historias de fantasía. Sus personajes, sus historias, el lugar que los envuelve. Todo. A mí edad, Harry Potter debería ser un recuerdo lejano de una infancia agradable, pero no es así. Hace un mes escaso tuve en mis manos Harry Potter y La Piedra Filosofal, y no dude en ningún momento en leerlo. Si eres de lectura rápida como yo, en dos o tres días probablemente ya te lo hayas terminado. Desde el primer momento me enganchó.
En los primeros capítulos te sumerges completamente en el mundo de Harry, tan desafortunado. He disfrutado muchísimo leyendo este libro tan bien hablado por todos los lectores. No voy a mentiros: es la clase de libro que se ha de leer una vez en la vida.
Puedo decir que les he cogido cariño a todos y cada uno de los personajes de esta Saga. Sí, incluso a Draco en su primera aparición se merece un poco de mi amor, pero ya está, ni una gota más. Es increíble la facilidad que tenía su presencia o incluso solo su nombre para ponerme en tensión; como lo odio! Estar fascinada por el nacimiento del dragón de Haggrid y ser nombrado Malfoy para ponerme de mala leche. Es muchísimo más egoísta y egocéntrico que todos los muggles de mi clase. En cambio, con el profesor Snape, lo único que deseaba era que se manifestara, que hablara. Quería conocerlo más. Podría decirse que se ha convertido en uno de mis personajes favoritos de la Saga. Harry y Ron todavía son unos niños inocentes y enclenques que apenas saben hacer nada, mientras que Hermione me parece hasta cierto punto, irritante, pero se ganó todo mi respeto en el momento en que asumió todo la responsabilidad en el incidente del troll.
¿A vosotros que os pareció el libro?
¡Ave atque vale!
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